sábado, 8 de agosto de 2009... 1:39...

Mientras tanto, continuaré vagando por las calles buscando una fotografía nueva o entrando a las tiendas de música para conocer sus nuevos discos y quedarme dos horas mirando las carátulas en donde sale él, bien posado para la foto. No me importa, sé que cada gesto en las fotografías es estudiado y calculado por especialistas de la publicidad, pero aquella esencia nadie se la inventa, ni él mismo se la puede crear, es simplemente la esencia que me transmite a mí, una esencia de humano, triste y solitario, que se refugia en la música para no dejarse morir. No me pregunten de qué un hombre famoso puede querer morirse, si lo tiene todo; no es así que me lo dice la sensación que se apodera de mí al verlo. Lo tiene todo, sí... pero algo que otros quizá consideran nada, le falta y he ahí su tristeza. Mientras tanto, me quedaré en el anonimato como las millones de fanáticas que lloran por una imagen suya, que suplican ver y saber cada día algo nuevo de él, creyendo que con eso nos adueñamos un poco más de su vida y su alma. Pobres ignorantes que nos consolamos con esta superficialidad inventada para vender, pobres víctimas de este sistema vendedor y calculista que caemos en la trampa más fácil de caer, la imagen. Mientras tanto seré una pobre de esas, y sin avergonzarme ni un poco, porque llevo el estandarte de las fanáticas con orgullo de solitaria, y lo llevaré hasta pararme en frente de él y decirle todo esto en la cara.